La imagen de primer plano no es, aunque pudiera parecer, uno de esos hermosos campos escoceses que se acostumbran a ver solo en películas. Pertenece a los maravillosos paisajes que ofrecen los altos picos y montañas del municipio conocido a nivel nacional como de “panelas y pastores”. Un lugar donde el turismo, la aventura y la naturaleza se confunden en cada paso hacia la cúspide, en cada respiro hasta alcanzar la cumbre del cerro La Cruz en San Joaquín.
Desde la altura se ve la plaza Bolívar y la iglesia Nuestra Señora del Carmen. También se observan las calles y avenidas del pueblo que una vez fue conocido como San Joaquín de Mariara. Se contemplan parte de los estados Aragua y Carabobo, destacando por su grandeza y magnitud el Lago de Valencia. La Autopista Regional del Centro atraviesa toda la superficie terrestre y divide las zonas rurales y urbanas. Además, se puede divisar la isla Chambergo, ubicada frente a San Joaquín y que ofrece una gran variedad de elementos para la recreación y práctica de actividades.
El camino para ascender al cerro La Cruz, también conocido como Punta de Zamuro, está lleno de retos y dificultades, que cualquiera con espíritu aventurero y sin miedo al vértigo podrá superar. Es un recorrido dividido por extensiones lisas de tierra y rocas, donde se puede caminar, trotar, hacer ejercicios, respirar aire puro y disfrutar de una placentera brisa característica de las alturas.
El lugar cuenta con diferentes áreas para descansar. Entre ellas, una emblemática cruz que generalmente se adorna y se enciende para celebrar las fiestas de la Cruz de Mayo. Desde allí, se puede tomar un refrescante refrigerio mientras se goza de los distintos paisajes.
A la mitad del recorrido, antes de llegar a la cabaña de madera, espera la santa patrona de los sanjoaquineros, la Virgen del Carmen. Una vez visitado el monumento religioso, comienza la etapa más difícil del viaje, donde se hallan los riesgos y las aventuras. El camino rocoso, inestable y vertiginoso para llegar a la cúspide, debe ser atravesado con cuidado y paciencia para no perder las energías y arruinar el paseo.
Se encontrarán largos y montañosos senderos como bosques y praderas de ambos lados y numerosos riscos casi insuperables, que le obligarán a recurrir de sus máximas exigencias físicas.
A medida que aumenta la presión y el agotamiento, también mejora el paisaje. Un poco más arriba, se alcanza a distinguir mejor, entre otras cosas, las obras del Sistema Ferroviario Ezequiel Zamora en el tramo Diego Ibarra-San Joaquín. Se aprecian los colores azules claros y oscuros, que en ocasiones se observan en el primer reservorio de agua dulce del país, el Lago de Valencia.
Al alcanzar la “cima de las panelas”, solo resta abrir los brazos y despojarse de cualquier pensamiento negativo que perturbe la tranquilidad del lugar. Queda sentarse en el vértice de la montaña, rodeado de la familia o en la soledad para contemplar la gran belleza escénica, que a diferencia de otros atractivos turísticos de San Joaquín como el parque El Ereigüe, está rodeada de paz.
La invitación está en la lectura. Ya no se puede recorrer este hermoso municipio y no considerar por lo menos, realizar el viaje hasta las zonas montañosas que se elevan hasta los 1.800 metros sobre el nivel del mar. Quizás San Joaquín es mayormente reconocido por su producción de deliciosas panelitas y por sus pintorescos pastores, pero desde ahora, también será recordado por sus hermosos paisajes y actividades turísticas que solo se viven en la punta del cerro La Cruz.
La vista es hermosa desde la cumbre del cerro La Cruz. (Foto Juan Pablo Ron)