Fotogalería: Kervin García
A escasos 212 kilómetros de Madrid se encuentra una de las ciudades más tranquilas, culturales y educativas de España: Salamanca. Un Patrimonio de la Humanidad que cuenta con más de 200 mil habitantes, muchos de ellos son jóvenes dedicados a formarse profesionalmente en el centro de estudios más antiguo e importante de ese país, la Universidad de Salamanca, un lugar cuya historia se remonta en el Siglo XV y que, hasta la fecha continúa activa graduando a estudiantes de tercero y cuarto nivel.
Para llegar a Salamanca por tierra y sin carro particular desde Madrid como propios y visitantes acostumbran a hacer, es necesario tomar el tren que va desde la estación Chamartín y en tan sólo dos horas y media estará en la ciudad para comenzar a disfrutar de las particulares obras arquitectónicas y estéticas, muchas de ellas elaboradas con mármol.
La Catedral de Salamanca es una de las obras más impactantes por su diseño interno y externo. Un lugar donde el silencio es el principal acompañante de una multitud que no pierde la costumbre de acudir diariamente a escuchar la santa misa. Cuenta con diseños góticos tardíos y barrocos que hacen que el visitante casi pierda de vista los minuciosos detalles de su pintura, sobre todo los que acuden por primera vez.
La Casa de las Conchas y el Museo de Art Nouveau y Art Deco son otros de los lugares a los que usted no puede faltar. Dos sitios históricos en donde el primero le da la oportunidad de conocer parte de la cultura española, mientras que el otro deleita la vista con las más de doscientas piezas de vidrio doblado con reflejos metálicos, entre otras artes decorativas.
Al ocultarse el sol, pasadas las 10:30 de la noche en época de verano, se encienden las luces para comenzar a sonar la música en las más de treinta discotecas ubicadas, la gran mayoría en los alrededores de un lugar mágico por su gente, su ambiente y el espectacular diseño: la Plaza Mayor de Salamanca.
En cada bar podrá degustar platos típicos, como las alitas de pollo fritas con un toque de picante hindú, los bocadillos de jamón serrano, las tortillas españolas y un sinfín de opciones que en su mayoría, vienen acompañadas por el popular “chupito de Salamanca”, un pequeño vaso de vidrio con exquisitas bebidas vascas.
En Salamanca es inexcusable dejar de ver la imagen de la famosa “rana de la suerte”. Un detalle ornamental ubicado en medio de la inmensidad de la Universidad de Salamanca que, se ha convertido en icono de la ciudad por su particular historia de ayudar a los estudiantes antes de cualquier evaluación. “El que iba a presentar algún examen, le pedía a la rana que lo ayudase y así pasaba”, contaba una guía turística durante el recorrido por el lugar. Así que no olvides verla antes de retornar, porque de lo contrario te dirán: si no la viste, no fuiste.
(Foto Kervin García)