14 diciembre 2012

Jardines Ecológicos Topotepuy, un rincón de Caracas

David A. Rondón | drondon@el-carabobeno.com

Escondidos entre las montañas de Caracas y El Hatillo, los Jardines Ecológicos Topotepuy se convierten en un espacio ideal para olvidarse del caos capitalino, no solo como distracción y conexión con la naturaleza, sino también para aprender de la flora y fauna de Venezuela, una de las más ricas del mundo y menospreciada por muchos.

Topotepuy fue fundado en los años cincuenta por los expedicionarios Billy y Kathy Phelps, un reservorio natural con gran número de especies de pájaros y plantas. Durante años el espacio se fue amoldando para recibir visitas, hasta ser inaugurado por primera vez en 2009, con ayuda de la industria privada. El espacio es cerrado y con seguridad, cuenta con diversas atracciones para niños y adultos, generalmente los fines de semana, cuando reciben a sus visitantes. La entrada se reserva mediante cita previa y familias enteras han acudido para disfrutar de la vista hacia Caracas desde la montaña.

Uno de los visionarios que plasmó sus ideas en realidades fue Ricardo Fuenmayor, arquitecto paisajista que trabaja desde hace más de diez años en las cuatro hectáreas que comprenden la zona. Todas las áreas están trabajadas con mimos, detalles y dedicación, con el objetivo de admirar la mágica conjunción de naturaleza y arquitectura.

Las cuatro hectáreas se dividen en jardines florales, acuáticos, hierbas medicinales, heliconias, orquídeas, bromelias, palmas, helechos, rosas, entre muchas otras que se producen allí. Una de las áreas más demandadas es el Bosque Nublado, un espacio protegido que el propio arquitecto considera le da un aire “jurásico” al lugar.

Los recorridos botánicos en el jardín o el bosque se realizan con guías especializados, generalmente estudiantes de carreras afines como biólogos o paisajistas interesados en enseñar y aprender.

Estudios realizados a las cuatro hectáreas determinaron que durante el recorrido se pueden observar hasta 70 variedades de aves, lo que ofrece una biodiversidad enorme, pues en otros países se observan menos especies en la misma cantidad de espacio.

Blanca Vera, relacionista institucional, relató que la diversidad de actividades está a la orden del día. Las visitas guiadas pueden durar hasta tres horas aproximadamente. También se montan eventos corporativos como reuniones, conferencias, mesas de trabajo, tertulias de toma de decisiones, juntas directivas, entre otros, en un espacio seguro donde los participantes podrán concentrarse y ser más creativos.

Además de la observación de aves, se puede aprender sobre cultivo de hidropónia, talleres de pintura, cursos de orquídeas y clases de yoga, todo lo necesario para relajar el espíritu y la mente.

Los estudiantes por supuesto tienen un papel preponderante en las visitas de Topotepuy. Según Blanca Vera, en la institución están preparados en lo concerniente a la adaptación al sistema educativo de las escuelas y colegios para ser la extensión del aula, con talleres sencillos y prácticos, donde el alumno aprende en vivo los diferentes temas de la botánica y conservacionismo ambiental.

Los visitantes provienen de todas partes del país y de cualquier edad, con masiva asistencia de niños, así como de adultos de la tercera edad, con todas las comodidades dispuestas para ellos, como caminerías y baños donde se puedan usar sillas de ruedas.

La recepción ha sido positiva, durante los dos últimos años han crecido a un ritmo arrollador. Sus trabajadores lo saben y por ello laboran cada día por mejorar los espacios, mantenerlos en buen estado y enseñar a preservar la naturaleza.

El agua en el planeta

En Topotepuy están comprometidos con la naturaleza. Este año se realizaron exposiciones a sus visitantes sobre la energía sostenible, capaz de satisfacer las necesidades presentes sin comprometer los recursos y capacidades de las futuras generaciones.

Respaldan las decisiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. En los Jardines Topotepuy se preparan para celebrar el 2013, considerado por la instancia internacional como el Año de la Cooperación en la Esfera del Agua, que no es más que resaltar la importancia que tiene el líquido esencial para la vida en la Tierra.

Las exposiciones están sustentadas con material explicativo, láminas con dibujos, videos y ejemplos específicos, con modelos en miniatura de algunas obras arquitectónicas en el mundo, para mostrar a los niños cómo usar los recursos naturales en beneficio de la humanidad.

La historia de dos exploradores

William Phelps Jr. y Kathleen Phelps ( Billy y Kathy) adquirieron en 1959 una propiedad de cuatro hectáreas en el Cerro El Volcán al sur de Caracas, con el fin de construir una casa de fin de semana y desarrollar sus intereses personales, tales como: ornitología, jardinería, ecología y conservacionismo. Según reseña la historia del lugar, Billy y Kathy realizaron más de 40 expediciones por todo el país para armar la colección privada de pájaros más grande de Suramérica.A esta propiedad la llamaron Topotepuy, en recuerdo a sus años de expedicionarios, los cuales lo familiarizaron con las formaciones geológicas que se encuentran al sur de Venezuela, los llamados “Tepuyes”. Posteriormente, en el 2003, de la mano del arquitecto Ricardo Fuenmayor, se convirtió este espacio en punta de lanza para el fomento de la conciencia ecológica, protección ambiental y conservacionista.

Tomar en cuenta

La ubicación del parque es en la Calle Principal “Los Guayabitos”, Qta. Topotepuy. Se recomienda tomar la avenida Trinidad - El Hatillo. Antes de llegar a la bomba de gasolina de El Hatillo, se sube a la derecha (sur) por la calle hacia Oripoto, y en lugar de tomar hacia la izquierda (Universidad Simón Bolívar) doblar a la derecha por 500 metros, hasta las torres de Cantv. Para reservar las visitas puede escribir al correo electrónico info@topotepuy.com. También se puede revisar la página web: www.topotepuy.com. Recomendaciones: Topotepuy tiene dos estaciones invierno “lluvioso” desde mayo a diciembre y verano “sequia”, de enero hasta abril. Se sugiere a los visitantes asistir con ropa adecuada y adaptadas a la estación, como calzados confortables, chaquetas y abrigos, así como impermeables y paraguas.

Las visitas se reciben generalmente los fines de semana. (Foto Ubaldo Medina)




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