30 junio 2012

No hay información sobre cáncer de Chávez para validar como confiable

 Daniel Pabón 

dpabon@el-carabobeno.com

Aquel Hugo Chávez del 30 de junio de 2011 confesaba desde La Habana que, más que un malestar en la rodilla izquierda, había cáncer en su organismo. Catorce minutos le fueron suficientes esa vez. Parafraseando a algún filósofo, asumía como “errores fundamentales” los descuidos de sus dolencias. 

Otros errores, persisten. La salud presidencial luce envuelta de secretismo y de falta de información pertinente que la gente valide como confiable. Eso piensa la mayoría un año después, refirió Mariana Bacalao, profesora de Opinión Pública y Comunicación Política de las universidades Central de Venezuela y Católica Andrés Bello. 

Que Chávez sea paciente y vocero al unísono tiene un impacto de credibilidad sólo ante sus seguidores. Para otro sector importante de la población, no. “El Presidente no es médico. En otros casos similares los especialistas emiten la información”, diferenció la investigadora. 

Alfredo Scoccimarro, José Chrispiniano y Alfredo Boccia tienen algo en común. Ejercieron como portavoces de los partes médicos oficiales durante la convalecencia de los presidentes de izquierda Cristina Fernández,  Luis Lula Da Silva y Fernando Lugo, aquejados con cáncer de tiroides (descartado), en la laringe y linfático (recuperados), respectivamente. 

¿En qué órgano o sistema estuvo alojado el padecimiento oncológico de Chávez? La última vez que un periodista extranjero se lo preguntó, el 29 de septiembre pasado, obtuvo la molestia como respuesta. Aunque el 25 de febrero fue designada vocera del tema la ministra de Salud, Eugenia Sader, a la fecha no ha ofrecido informe científico alguno. 

El Presidente ha tratado más como una suerte de especialista de cabecera a Fidel Castro, el mismo que le comunicó que sufría la enfermedad. “Me interrogó casi como un médico. Me confesé casi como un paciente”, narraba en esa cadena nacional de hace un año. 

De Caracas pa´ La Habana

El Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (Cimeq), en Cuba, ha sido el hospital de confianza del jefe del Estado. Allí fue operado de un absceso pélvico el 11 de junio de 2011; le fue extraído un tumor con células cancerosas el 20 de junio de 2011; permaneció en terapia intensiva los cuatro días posteriores, y visitó el quirófano por tercera vez en ocho meses para la extirpación de una nueva lesión pélvica y sus tejidos circundantes, el 28 de febrero de 2012. El Hospital Militar de Caracas sólo fue usado por el mandatario la semana del 27 de agosto al 2 de septiembre, para la aplicación del tercero de cuatro ciclos de quimioterapia. 

Entre marzo y mayo pasados, Chávez se sometió a seis ciclos de radioterapia (uno más de los inicialmente previstos) de cinco sesiones cada uno. Para eso viajó intermitentemente a la isla en más de 56 horas de vuelo, traducidas en una partida de casi 1 millón 700 mil dólares, precisó el diputado a la Asamblea Nacional Carlos Berrizbeitia. 

El Presidente pasó una cuarta parte del último año en territorio cubano: 89 de 366 días, según recuento basado en informaciones de prensa. Las doce veces que cumplió la ruta aérea Caracas - La Habana y viceversa incluyeron estadías que van desde dos hasta veintiún jornadas. 

Un día bien, un día mal

Apenas mes y medio después de aparecer sin cabello por televisión, el mandatario anunció que estaba “libre de enfermedad”. Era el 20 de octubre de 2011. Pero exactamente cuatro meses después, pronosticaba desde Barinas que el tumor reincidente fuese maligno. Nada fue prueba suficiente para que la mayoría oficialista de la Asamblea Nacional accediera a la idea opositora de que el vicepresidente Elías Jaua quedara a la cabeza del Ejecutivo. 

Los vaivenes de gobernabilidad de los últimos doce meses han incidido con efectos muy negativos en la proyección de futuro del venezolano, en opinión de Bacalao. “Lo que le pasa al Presidente se traslada al escenario nacional: Todo es posible”. La enfermedad, expuso, ha sobrecargado las incertidumbres que realmente esclavizan al ciudadano, como la inseguridad, el desempleo y la inflación. 

En la medida que el calendario se acerca al 7 de octubre, la experta en Comunicación Política nota en el discurso gubernamental la intención de atenuar las menciones a la enfermedad, hasta hacerlas desaparecer. “Los exámenes me dicen que estoy bien de salud”, avisó Chávez luego de inscribir su cuarta postulación ante el CNE. “Es un despropósito y un sinsentido que un candidato se plantee otro período con estos antecedentes de salud”, consideró Bacalao. El martes, el jefe del Ejecutivo anunció a periodistas internacionales que ya no necesita seguir con el tratamiento oncológico. 

Una potencia en rumores

Los venezolanos son, históricamente, dados a los rumores. “A veces nos supera una realidad tan compleja y terminan siendo una forma de simplificarla”, interpreta la investigadora de la UCV y la UCAB Mariana Bacalao. En este último año, sostiene, el rumor se ha potenciado a “niveles tragicómicos” con el tema de la enfermedad presidencial. El mismo vacío de información oficial ha hecho que ahora toda suposición tenga adeptos. “La gente cree sobre Chávez desde que no estuvo enfermo hasta el desenlace más fatal. Hay todo un abanico de percepciones”, agrupa la especialista en estudios de Opinión Pública. Para tapar los vacíos, en la red social Twitter se han convertido en referencia obligada los mensajes del periodista Nelson Bocaranda y del médico José Rafael Marquina, escasamente desmentidos por el Ejecutivo. Otras publicaciones rechazadas de manera más contundente fueron la de El Nuevo Herald del 29 de septiembre, sobre un supuesto proceso de diálisis al paciente, y la del diario madrileño ABC, que en su edición del pasado 4 de junio aseguró el uso presidencial de calmantes cien veces más potentes que la morfina. “Es una campaña morbosa”, ha reaccionado el aludido.